9. Hell Cats
Henry Garcia - 06-04-2005 06:21:35 | Categoria: General
El Marquee es un club oscuro, decorado con imágenes y objetos kitsch. Habitualmente en ese sótano se juntan unas cien personas entre las dos y las tres de la mañana, pero a la hora que llego Penelope los presentes eran muchos menos y disfrutaban cómodos las instalaciones del bar. Una DJ con anteojos negro de carey se ocupa de las bandejas y pone viejos vinilos de música Soul apenas remixados.El rojo Bermellón es el color que predomina en las alfombras, en las paredes y en el techo de perfiles esmaltados y bovedillas de ladrillos a la vista. Los artefactos de iluminación son de tela decorada, con luces muy tenues y amarillentas que apenas iluminan las mesas. La barra esta revestida en cuero negro y tiene espejos incrustados (es siempre el lugar más animado y divertido). Hacia el fondo del local hay una pequeña pista, que se convierte en escenario cuando toca alguna banda, o cuando actúan grupos de clowns, varieté o vodevil.
Atrás de todo hay un pequeño reservado con sillones, donde la luz se hace aun más tenue y donde la gente se pone cariñosa y a veces libidinosa. En las paredes hay fotos en blanco y negro de sonrientes pin ups y drags queens, afiches de conciertos de rock (hay uno muy grande de Frank Zappa & The Mothers of Invention, live in Hamburg, November 17th 1969, con una gráfica psicodélica), afiches de cine bizarro y tapas de comic-books de los años cincuenta .
Penelope se distrajo mirando un monitor que colgaba del techo. Ve las imágenes de un video japonés, en donde un monstruo con aspecto de dinosaurio de plástico intenta comerse a una señorita de rasgos orientales. La actriz perdió la camisa por culpa de la ferocidad del combate, sin embargo continua peleando en corpiño, sin despeinarse. Justo arriba de la pista cuelga una bola espejada que gira y provoca que miles de puntitos de luz blanca brillen y se muevan por la oscuridad del bar. En la barra hay un cilindro finito de acrílico lleno de un liquido amarillento fluorescente que burbujea y echa un espeso humo verde . Tubos de neón rojos y azules decoran la parte de atrás de la barra, donde botellas con licores de todas partes del mundo son manipuladas con habilidad por un barman negro de pelo corto y enrulado, que tiene un piercing en la nariz y un pin redondo con la cara del negro Rada prendido en la remera de algodon sin mangas, con colores rastafaris. El moreno agita la coctelera con sensualidad.
Penelope Glamour saludó al barman con una sonrisa y fue hasta el guardarropa donde dejo su campera de jean y su Fender Telecaster. Luego se acercó a la barra y pidió un cuba libre sin hielo. La guitarrista ahora mira el bar desde la barra sin reconocer a nadie. En realidad todos le resultan conocidos y extraños al mismo tiempo. Penelope esta familiarizada con el ambiente bohemio de los bares de Ciudad Vieja. Ella esta ansiosa pero no esta decidida a inyectarse la coca. Nunca antes lo había hecho. Hacía casi un año que la aspiraba, casi desde que empezó a tocar con los Samurai Porno, desde que empezó a salir con ese idiota que se la hizo probar por primera vez, desde que se fue definitivamente de la casa de sus padres a vivir en una pensión en Pocitos. Su ex novio no solo le hizo probar la pala, también le hizo probar el sexo grupal, el rythm and blues, el ácido, el be-bop, el rock´a billy y una variedad de cocktails con Vodka y Ron. Penelope se mira los brazos y los ve demasiado sanos como para pincharlos; siente una sensación extraña, tal vez un poco de miedo. Pero al mismo tiempo la idea de inyectarse la excita.
La DJ baila y sigue poniendo Soul acelerado. En el Marquee suena una vieja versión de Sex Machine, que arenga a los presentes a bailar. El cuba libre le dio un poco de asco, pero no lo dejó. Un tipo paso muy cerca y le rozó el culo. La guitarrista lo miró y el tipo le mostró la lengua, sonrió y siguió caminado. El tipo usa el pelo platinado cortito, parado y desmechado. Penelope bebió demasiado, esta mareada y su cabeza va a mil, piensa que le gustaría tener sexo con algún tipo de ese bar. Se tomo de un sorbo el resto del trago y vio que el tipo del arito la estaba mirando y le sonreía. Penelope le sonrió sin saber bien porque. El rubio platinado bebe y habla animadamente con otro tipo en la punta de la barra. La guitarrista se apoyó contra una columna donde hay un afiche con la tapa del primer numero de la revista Hell Cats (editado en 1972), en donde dos chicas motoqueras se exhiben desnudas con toda la sensualidad del comix ingles.
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