10. Chet Baker
Henry Garcia - 11-04-2005 06:15:07 | Categoria: General
Piruchero se gana la vida manejando un remise. Labura entre doce y catorce horas diarias, de las cuales siete u ocho esta al volante de su Peugeot 405 gasolero (modelo 99), que tiene aire y dirección. El remisero va y vuelve al aeropuerto internacional de Ezeiza varias veces por día. La piel de las tetas de la psicóloga y su blandura no le recordaban ningún tacto conocido (el gordo no podía dejar de pensar en la ultima sesión de su tratamiento psicoanalítico). Se bajo del subte en la estación Diagonal Norte y caminó en dirección a la combinación con la línea B. En el túnel peatonal encontró un locutorio de Telecom con acceso a internet (ASDL). Piruchero entró al local, se sentó frente al monitor de una PC (que ya estaba conectada), se registró en yahoo y chequeó su correo. Solo encontró spam , publicidades de yahoo y un mensaje de un amigo del chat, que no abrió. Luego miró algunas fotos de sus chicas preferidas en el website de las Suicide Girls (Piruchero paga cuatro dólares mensuales con su tarjeta de crédito Visa para poder acceder a todas las fotos de las sensuales punk pin ups más famosas de la red (su abono le permite interactuar con ellas dejándoles mensajes en sus journals).
El gordo fantasea con levantarse a alguna de estas minitas. Piensa que la podría llevar a pasear en su remise por la costanera. Se imagina almorzando con Pippi o con Jessika una parrillada bien argentina (con riñoncitos, mollejas, morcilla, chinchulines y un bife de chorizo mariposa), acompañada con un vino tinto mendocino, para después llevarla a un hotel por horas en la Panamericana. La verdad es que el gordo nunca consiguió que alguna de esas chicas le conteste uno de sus comments ( Piruchero sospecha que las Suicide Girls no se comunican con él porque su ingles es malo y eso evidencia su origen sudaca). Pagó su ticket de cincuenta centavos por la conexión y siguió su camino hacia la estación Carlos Pellegrini. En unos minutos más estaría sacando su Peugeot del garage, pensó, mientras pasaba por adelante de una disquería subterranea donde sonaba una poderosa cumbia villera de Los Pibes Chorros.
La cochera donde esta estacionado el remise del Piruchero queda en el el tercer piso de un garage ubicado en Esmeralda y Sarmiento. El gordo saludo al empleado de la caja y subió por la escalera a buscar su Peugeot. El remisero prendió su radio movilink, se reportó a la base y el operador de turno le dijo que estaba todo tranquilo y que podía tomarse su tiempo para llegar al Aeropuerto Internacional de Ezeiza (el próximo vuelo estaba anunciado para dentro de noventa minutos).
- tengo tiempo para comer algo antes de empezar a laburar , pensó, mientras circulaba por Leandro Alem en dirección a la autopista 25 de mayo. El Peugeot transitó por la autopista hasta la intersección de Richieri y General Paz, donde se detuvo en una estación de servicio Shell. En el shop de la gasolinera el Piruchero pidió una hamburguesa, una cerveza y una birome. Se le ocurrió algo interesante para un comentario que dejaría en el la bitácora de Pillow:
Negar la sucesión temporal,
negar el yo, negar el universo astronómico,
son desesperaciones aparentes y consuelos secretos.
nuestro destino no es espantoso por irreal;
es espantoso porque es irreversible y de hierro.
el tiempo es un río que me arrebata,
pero yo soy el río; es un tigre que me
destroza, pero yo soy el tigre;
es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.
el mundo desgraciadamente, es real;
yo desgraciadamente soy el Piruchero.
El gordo siempre pensó que se iba a levantar una minita copada en el chat, o en la columna de comentarios de algún web log. Sin embargo, lo máximo que había consiguido (hasta ese día) fue tocarle las tetas a una gorda descerebrada y morbosa llamada Jime, que accedió a encontrarse con el en un bar de Villa del Parque. Piruchero siempre quiso que las chicas vieran en él a un redactor viril, sexy como Antonio Banderas y valiente como Maxwell Smart (estaba seguro que sus textos le daban una imagen de antihéroe postmoderno).
- a las minas les importaran las relaciones metafísicas del espacio y el tiempo, o solo piensan en tener una banana apretada entre las piernas? - el gordo reflexionaba mientras conducía su Peugeot gasolero otra vez a la autopista. Las dudas existenciales que lo asaltaban le impedían disfrutar a pleno esa noche de verano, la noche de su debut. Recordó a su psicóloga y se puso de buen humor. Prendió la radio-casette Philips y sintonizó la señal de la FM Urquiza; que en ese momento pasaba una versión del conocido standard de Parker "Night en Tunisia" interpretada por el combo de Charlie Mingus, donde Chet Baker toca como artista invitado. El gordo manejaba su auto mirando el cielo estrellado de La Matanza. Una luna bonaerense y suburbana alumbraba la autopista. Por arriba del Mercado Central vio pasar un avión que disparaba luces violetas y rojas. El gordo pensó que el piloto de ese avión estaría mirando la ciudad como una alfombra repleta de puntitos brillantes; desde La Plata hasta el Tigre miles de ordenadores prendidos, conectados y comunicados por destellos de luz, que rebotan en los espejos de los satélites que las compañías de telecomunicaciones multinacionales ponen en órbita y giran alrededor del Ecuador.
El solo de trompeta de Baker fue glorioso, como su polvo.
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